Metodología

Aprender a dirigir, dirigiendo

Cómo entendemos el aprendizaje de la dirección

Dirigir una empresa no consiste únicamente en dominar conocimientos o aplicar herramientas. Significa enfrentarse a situaciones complejas, comprender una realidad cambiante y tomar decisiones concretas, muchas veces con información limitada, que tienen consecuencias sobre la empresa y sobre las personas.

Por eso, en San Telmo entendemos la formación directiva como algo profundamente ligado a la experiencia, la reflexión y la práctica. A dirigir se aprende, sobre todo, dirigiendo.

Nuestra metodología busca recrear ese proceso de aprendizaje en el aula: enfrentarse a situaciones reales, analizarlas, tomar posición, contrastar el propio criterio con otros directivos y enriquecerlo con nuevas perspectivas y conocimientos.

Aprender desde la realidad

El método del caso

El Método del Caso es un elemento central de nuestra metodología. Cada caso sitúa al participante ante una situación empresarial real, en un momento concreto y con la información de la que disponía quien tuvo que tomar la decisión.

El participante debe comprender qué está ocurriendo, identificar los problemas relevantes, analizar la información, valorar alternativas y, finalmente, tomar posición: qué haría y por qué.

No existe necesariamente una única respuesta correcta. Lo importante es aprender a observar la realidad, hacerse las preguntas adecuadas, fundamentar las decisiones y considerar sus posibles consecuencias.

Pero el aprendizaje no termina en el caso. La experiencia de los participantes, el contraste con otros directivos y la intervención del profesor convierten cada sesión en una oportunidad para ampliar la propia experiencia y afinar el juicio.

Aprender también de quienes comparten el aula

En San Telmo, la experiencia de cada participante forma parte del aprendizaje de los demás.

En el aula confluyen directivos y empresarios con trayectorias, responsabilidades, sectores y formas de entender la empresa diferentes. Al analizar una misma situación, cada uno observa aspectos distintos, plantea nuevas preguntas y aporta la experiencia acumulada en su propia realidad profesional.

Un profesor que ayuda a pensar

El papel del profesor es esencial, pero no consiste en proporcionar la solución al caso. 

Su función es conducir la discusión de manera rigurosa: preguntando, escuchando, confrontando argumentos y ayudando a descubrir las implicaciones de cada decisión. A medida que avanza la sesión, aporta conocimientos, experiencias y marcos conceptuales que permiten comprender la situación con mayor profundidad.

Desarrollar criterio directivo

Una buena decisión necesita conocimientos, pero el conocimiento por sí solo no garantiza una buena decisión. 

Dirigir exige comprender las circunstancias concretas, relacionar conocimientos de distintas áreas, valorar alternativas, escuchar otras perspectivas, anticipar consecuencias y asumir la responsabilidad de decidir. Por eso, la formación en San Telmo integra conocimientos, habilidades, actitudes y valores.  

A través de la repetición de este proceso —analizar, contrastar, reflexionar y decidir—, el participante va desarrollando la prudencia: la capacidad de emitir un juicio acertado ante una situación concreta y llevarlo a la acción. Ese ejercicio continuado de la prudencia va formando lo que en San Telmo denominamos criterio directivo: la capacidad de comprender mejor la realidad para tomar decisiones más acertadas, eficaces y responsables 

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