El proyecto de crear una escuela de negocios en Sevilla fue promovido por Gerarda de Orléans-Borbón y encontró en el empresario Javier López de la Puerta uno de sus grandes impulsores. La ambición era clara: trasladar al sur de España una formación de Alta Dirección rigurosa, práctica y conectada con los verdaderos problemas de quienes gobiernan empresas e instituciones.
El apoyo académico del IESE fue decisivo desde el comienzo. Profesores de esta escuela colaboraron en la planificación de los primeros programas, aportaron material docente y trasladaron a San Telmo el método del caso, desarrollado por Harvard Business School y especialmente orientado al aprendizaje de la acción directiva. En noviembre de 1982 comenzó el primer programa de Alta Dirección, el AD-1, con empresarios y directivos que analizaban situaciones reales y contrastaban sus decisiones en el aula.
Con el paso de los años, San Telmo amplió sus vínculos académicos e internacionales. En 1999, por ejemplo, la Fundación puso en marcha CREARA, un centro de innovación y creación de empresas desarrollado con la colaboración del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Esa apertura al conocimiento internacional ha convivido siempre con una identidad propia y una estrecha relación con el tejido empresarial.