Crecer exige tomar decisiones: dónde competir, qué mercados y canales priorizar, cómo equilibrar crecimiento y rentabilidad, cuándo invertir o integrarse y cómo asignar unos recursos siempre limitados. La estrategia consiste, precisamente, en elegir y concentrar esfuerzos allí donde la empresa puede crear mayor valor.
Pero decidir no es suficiente. La estrategia debe traducirse en objetivos concretos y en indicadores que permitan dirigir el negocio. La sesión abordará mediante el método del caso y una conferencia-coloquio cómo seleccionar los KPI realmente relevantes, construir un sistema de seguimiento sencillo y utilizar la información para detectar desviaciones, corregir el rumbo y tomar mejores decisiones.

